Howard Phillips Lovecraft fue un maestro del horror, muy conocido en los círculos ocultistas, aunque él jamás fue uno, el hecho de tomar ideas del ocultismo y del folklore ha hecho de que muchos, más ansiosos de demostrar sabiduría que de estudiar la historia del autor lleguen a especular con que de hecho hablaba de cosas reales, al punto que no hay pocos que creen en verdad que el necronomicón es real, siendo que se trata solo de un producto de su horrorosa imaginación, esto independientemente de que circulen en internet algunos libros bajo ese título y con alegaciones de ser el auténtico en que Lovecraft se basó.
Uno de sus relatos más interesantes es “El sabueso”, en que dos jóvenes, guiados por una morbosa afección a la estética decadente se dedican a saquear tumbas para obtener “trofeos” que acumulan en una casa que comparten, eventualmente encuentran en una un amuleto que reconocen de sus lecturas del necronomicón como una pieza de especial malignidad y se apropian de ella, desde esa noche son perseguidos por un sabueso fantasmal que cobra la vida de uno, mientras que el otro relata el resto de la experiencia a la espera de comerse una bala para acabar con su sufrimiento.
De este relato, muy recomendable de leer o si lo prefiere, de escuchar en un audiolibro -que encontrará en diferentes canales de youtube- me surgen varias ideas que deseo mencionar.
Primero, esta asociación de arte y magia. No son pocas las personas relacionadas al ocultismo que se ven así mismos como artistas, ya sea mediante performances, pintura, fotografía o música, una característica común de estos que descubrirá pronto es que no son particularmente buenos en su arte, en general, son personajes que difícilmente serán recordados, por supuesto, el argumento de fondo es que ellos no se adscriben al arte “mainstream”, que hacen piezas con un simbolismo que solo unos pocos elegidos podrán entender por tener una sensibilidad adecuada, tal vez tengan razón, finalmente, soy de esos que no encuentra lo artístico en Warhol o en un plátano pegado con cinta adhesiva a una pared, como sea, mi formación es en ciencias exactas, no en arte, así que supongo que quedo excusado de no considerar como artistas a quienes toman imágenes de cuadros clásicos y los photoshopean para “crear una pieza nueva de arte”, solo diré que al parecer la mayoría de la gente no tiene esa sensibilidad necesaria y solo los vemos como unos mentecatos con aires de artistas y la habilidad de tomar el trabajo de otros para su propio provecho, triste es que esos argumentos de arte con tintes místicos hechos para personas con sensibilidad única encubran personas de poco talento, tanto en la magia como en el arte, porque claro, si fueran buenos en el arte tendrían fama incluso siendo sus obras algo no hecho para el vulgar público.
Lo segundo que me viene a la mente con la historia de Lovecraft es el gusto por lo morboso y decadente, esto se da en muchas formas, no es de extrañarse que muchas personas vinculadas al paganismo elijan una estética dark, en el caso de quienes además tienen amor por el rock es comprensible, es una seña de identidad y existen muchas bandas de dark, goth y death muy buenas así que cuando veo que andan de negro pero con una polera de una de esas bandas tienen todo mi respeto.
Pero hay otro grupo que no lo consigue, se trata de esas personas que eligen una estética dark no por afinidad a un estilo musical o estético sino para generar un efecto halo vinculado al peligro, un estilo de “no te metas conmigo o lanzaré el infierno contra ti”, en general este grupo que solo mantiene la pose, buscan compensar el miedo que les genera el mundo asociándose con aquello que el mundo teme, la “oscuridad”, ese miedo atávico del que en pleno siglo XXI la humanidad aún no se ha desprendido, esas personas que cacarean a quien se les cruce que son devotos de Hékate, que conjuran con el poder de Lilith, que vienen de una familia de brujas, gente que busca asustar a los “normales”, todo para encubrir que les tienen miedo, que temen a la sociedad, que temen el ser apartados por esas personas, así que eligen apartarse antes, poner el parche antes de la herida.
No me malentienda, conozco gente que trabaja con maldiciones más que con otros tipos de magia y que además son muy buenos en eso, pero si los encuentra en la calle jamás los asociaría con tal cosa, no portan nada distintivo, ni siquiera se visten de negro, saben el poder que poseen y no sienten la necesidad de lucir amenazantes para otros.
Pero estos poseros que pretenden ser malos y que buscan esta estética oscura como una defensa contra una sociedad que sienten que les rechaza suelen ser unos cobardes, dan a entender que usan tierra de cementerio y que lanzan poderosas maldiciones, pero cuando algo “sobrenatural” -detesto esa palabra, abusada por los parapsicólogos como clickbait- sucede en sus vidas, se desesperan, hablan de seres malignos y como los dominan, pero cuando algo raro les sucede, ven sombras en su casa, aparecen insectos muertos o hay ruidos inexplicables, se mean y se cagan encima, no pretendo ser sutil, el terror los invade y corren a pedir ayuda a quien esté disponible, no es infrecuente ver en redes sociales gente que se presenta, lanzando primero su extenso curriculum de poder mágico para luego solicitar ayuda ante un problema que no pueden solucionar, pero seamos realistas, los síntomas que describí antes son algo que cualquier practicante novato puede solucionar sin problemas ¿Por qué piden ayuda? Porque se enfocaron en la pose pero en el fondo, aprendieron como loros un par de hechizos y recetas, creyendo que les daría poder, aunque fuera solo el de asustar a otros porque saben que son unos inútiles en magia, más aún, hay muchos que venden sus cursos sobre estos temas que son verdaderos escépticos, gente que no cree en la Magia, pero que habiendo visto que atrapar incautos es un buen negocio dicen tener gran poder y sabiduría, aunque en lo profundo de su corazón saben que mienten, simplemente que creen que todos los demás lo hacen, así que se sienten amparados como si formaran parte de una comunidad de estafadores disfrazados de practicantes de Magia.
Estos mediocres que fingen tener poder eventualmente se meten donde no deben: “Los tontos se apresuran a entrar donde los ángeles temen pisar”, esto eventualmente los lleva al desastre, como los personajes del cuento de Lovecraft, porque incluso si no crees que sea real, si solo eres un farsante que finge para vender entradas a un evento o curso, mencionar esos nombres, repetir esas conjuraciones en voz alta tiene un costo, no es infrecuente saber que un “maestro” o “maestra” de la magia ha terminado en una clínica, de urgencia por un malestar inesperado, gente que pretendía saber magia que en su ignorancia y ambición pusieron en movimiento fuerzas que no pueden percibir ni controlar y que eventualmente toman su pago por lo que no es de extrañar que cada cierto tiempo tengan alguna emergencia, usualmente médica que les recuerde que la magia no es gratuita, esto claro, hasta que llegue el día en que la deuda acumulada termine costando más que su vida o la de alguien que amen, en cuyo caso el resultado es evidente.
La magia no es para incautos que quieren “lucir poderosos”, tampoco es para mercachifles que buscan llenarse los bolsillos a expensas de la fe de otros, la magia es algo poderoso, algo que tiene un costo personal aprender y cuyo uso implica riesgos de muchas clases, de ahí que el aprendizaje de la magia sea algo lento, que requiere mucho estudio y una práctica sistemática, no es algo en lo que baste decir “mi abuela era bruja” o “yo siempre he sido sensible” para ser apto de practicarla, esos son cuentos que han difundido los vendehumos para poder atrapar a víctimas de sus engaños mediante efecto Forer, igual que los horóscopos de las revistas, una frase general para que los otros se sientan identificados.
Elija bien si se quiere dedicar a la magia, el camino no es fácil, las dificultades las hallará en muchas formas, una de ella los estafadores que se aprovechan de la ignorancia de otros para venderles ideas falsas, pero también hay otros costos más sutiles, energéticos, kármicos que deberá afrontar y si no tiene la voluntad necesaria para ello, tal vez sea mejor que mire desde la otra vereda, tome su té chai, vaya a su clase de yoga, a su sesión de reiki semanal y sienta que es un ser de luz, sin jamás mezclarse con nada de la magia que es algo que no cualquiera puede digerir y vivir para contarlo.

Autor:
Andrés Villavicencio
Practicante de Magia
senderodelamagia.blogspot.com
