Ocultismo y Transexualidad

Un tema que parece que no es tocado para nada por ocultistas serios es el de la transexualidad, no los culpo, es un tema increíblemente delicado, con una complejidad abismal y múltiples niveles de análisis.

Claramente este tema no es nuevo, pero si lo es el nivel de complejidad actual, ya que en el presente el cambio de sexo por vía quirúrgica es viable y existen tratamientos que permiten tener una vida normal luego de esa transición.

Hablemos un poco de la percepción social sobre el tema. Para mi generación y las anteriores, la experiencia se puede asociar mucho con una película de los 90’s llamada “El juego de las lágrimas” (The crying game, 1992), muy conocido por usar en su banda sonora el tema homónimo de Boy George, la historia es sobre Fergus, un miembro del IRA que se enamora de Dill, de quien no sabe que es una mujer transexual (aunque por la época y condiciones, sin haber realizado una operación de transición), en el primer acto Fergus se siente embelesado por Dill, a finales del segundo descubre su condición y ya para el tercero a su propio modo le da el poco espacio que puede (dentro de sus limitaciones y prejuicios) para ser parte de su vida, niega de los dientes hacia afuera poder amarle, pero sus actos -acotados por la época en que vive- demuestran que para él es mucho más que solo “un amigo” o alguien a quien ayudó, sin duda la película no tiene ningún desperdicio.

Somos sin duda una generación a la que le hace fuerte cortocircuito el cambio de sexo, pese a que también, en el caso de los chilenos al menos, somos una generación que a los doce años de edad veía a Lady Oscar por televisión, una animación sobre una mujer que se travestía de hombre y que de hecho era más hábil con la espada que cualquiera, además metida en el núcleo mismo de la revolución francesa, se trataba de la historia de una mujer cuyo padre había decidido, unilateralmente que sería un hombre, dándole un nombre masculino y enseñándole como lo haría con un hijo varón que debería defender la honra familiar. Mujeres fuertes ya se veían por televisión y cine en esa época, Hellen Ripley en Alien y su secuela Aliens, Sarah Connor luchando contra un terminator, Sonya la roja, pero una mujer vestida y actuando como hombre era novedoso, quizás ofensivo incluso para muchas mentalidades de aquellos tiempos.

Con todo lo anterior quiero decir que el travestismo y la transexualidad no son temas nuevos, solo que siempre se han tratado como si no existieran y solo unos pocos se atrevieron en su época a exponer el tema en medios masivos.

En el ocultismo tampoco es un tema nuevo, aunque tan antiguo como los conocimientos ocultistas también está el prejuicio, uno que de hecho no nace en si mismo de las enseñanzas ocultistas sino de como determinadas religiones han manipulado el enfoque de este de acuerdo a sus creencias. Las religiones judeocristianas y el budismo tienen una fuerte carga machista (aunque este último la ha maquillado notablemente desde que entró en occidente, pero bastará revisar las discusiones entre linajes sobre los derechos de las monjas para comprender que no es como lo pintan por estos lados), por lo que todo lo que salga de las normas clásicas es considerado pecaminoso o un terrible karma o en su defecto un causante de karma nuevo.

En los tiempos en que partía con estos temas, hace ya un par de décadas, el tema era bastante cerrado a discusión en general en lo que toca a la sexualidad, la heterosexualidad es la única forma espiritualmente correcta, cualquier desviación a esta se trataba de una enfermedad mental y espiritual, así como lo leyó, cual sacerdote en la edad media dictando que es pecado o no, a principios de este milenio muchos ocultistas, quizás la mayoría despreciaban la homosexualidad como un acto oscuro, que mueve energías dañinas y contra la evolución espiritual, algo irónico por lo menos, porque la representatividad de homosexuales (hombres o mujeres) en estos temas es más alta que en la media de los grupos sociales, este desprecio podía enmascararse hasta cierto nivel, como le pasó a un hombre, homosexual toda su vida que se vio en la obligación de casarse con una amiga para cubrir lo que todos sabían, algo que generó en muchos el decir que “se había curado de la homosexualidad”, si, así de retrógrado, o como le pasó a alguien, ya con buenos años encima y toda una vida siendo homosexual que conoció a una mujer que lo conquistó y cuando se la presentó a su maestra esta le dijo a ella privadamente “que bueno que se curó de esta enfermedad homosexual”, algo irónico porque la mitad de sus seguidores también lo eran, es decir, por el frente los “inspiraba espiritualmente” pero por detrás los consideraba personas mentalmente enfermas, algo que respaldaba con sus ínfulas de psicóloga -que nunca fue.

Ni hablar de los martirios que pasaron algunos personajes cuyos libros ahora son ampliamente citados, como Manly Palmer Hall, despreciado por la comunidad esotérica en su tiempo por ser homosexual.

Se podrá comprender, con lo contado antes, que en el mundo ocultista hay mucha homofobia – incluso hoy en día – bajo argumentos de ir contra la naturaleza y de generar un grave karma, pero si vamos a la transexualidad, pasamos del sartén al fuego, si tener sexo con alguien del mismo género es pecaminoso y un karma horrendo, cambiar de sexo es una aberración suprema a ojos de estos medievales espiritualistas, lo ven como una transgresión a la voluntad divina y obviamente citarán muchas fuentes clásicas para argumentar en su contra, como si hubieran roto el máximo tabú de todas las épocas.

No me malentienda, adoro las fuentes clásicas, pero hay que saber leerlas en contexto, la transexualidad es un tema que se ha hecho presente en la discusión del común de la gente hace muy poco, así mismo, no hace tanto en la historia de la humanidad que puede llevarse a cabo de manera segura, por lo que es imposible que Agrippa, Ptolomeo o Heydon pudieran tener una visión que siquiera se acercara a las condiciones actuales que la ciencia moderna permiten, menos aún si consideramos que pese a ser grandes sabios de su época, con respecto a los conocimientos actuales sabrían en muchos temas menos que un niño de 12 años.

La transexualidad y sus implicaciones kármicas son temas de esta era, de este milenio, juzgarlas en base a parámetros clásicos sería anacrónico, pero podemos buscar nuevos puntos de vista.

En primer lugar, recordemos que todo es karma, así que decir que la transexualidad es kármica es algo redundante, porque ser hombre o mujer heterosexual y cis-género también lo es, igualmente la etnia a la que pertenece, su fenotipo y cualquier condición física que posea, si todo es karma, entonces lo primero es dejar de usar ese término como si fuera alguna clase de castigo o imposición dañina. Si, los transexuales lo son por karma, pero no necesariamente un karma de castigo, muchas veces, nuestro karma nos lleva a formar parte de diferentes grupos por la razón de que eso nos permitirá ampliar nuestra comprensión, formar parte de un grupo socialmente despreciado o apartado implica siempre una lucha, pero también lleva a las personas a comprender el valor de la empatía y la compasión.

Un argumento que algunos supuestos maestros espirituales usan en contra del tema es el que se modifica el cuerpo a nivel profundo en la transición, pero ¿Sacarse el apéndice no es una modificación profunda? ¿Extraer un tumor canceroso no lo es? ¿Un trasplante de órganos no es una transformación radical? Hace uno o dos siglos la mayoría de estas prácticas eran impensadas, tan solo porque las operaciones eran peligrosas, antes de que Florence Nightingale implantara la desinfección de espacios e instrumentos como norma, una operación, incluso lo que hoy es de rutina como una apendicectomía (que muchos médicos podrían hacer a ojos cerrados) era algo tan peligroso que prácticamente no cambiaba las probabilidades de morir. Así que queda la duda ¿Esos maestros se oponen a las cirugías en general? Si lo hacen, en verdad son unos fósiles de periodo jurásico y ya estarían a tiempo de irse a dormir a un museo, pero si no lo hacen, pero si están en contra del cambio de sexo, entonces son unos hipócritas.

El ejercicio de la libertad sobre la propia vida no es algo que clásicamente haya disfrutado la humanidad, las tiranías y la ausencia de derechos ha sido la norma en la mayor parte de nuestra historia, pero en cada generación aparecen personas que están insatisfechas con esas condiciones y están dispuestas a luchar, así fue en los tiempos de la revolución francesa, así lo fue con Rosa Parks negándose a darle el asiento a un blanco y así fue con Mandela ¿Que sería de este mundo sin esos insatisfechos? Pero más importante aún ¿No era eso acaso su karma? Estaban viviendo y sufriendo su karma, pero sus acciones llevaron a cambios profundos en la sociedad, porque es desde el propio dolor y sufrimiento de la existencia bajo las condiciones impuestas por el karma que la gente aporta al mundo con cambios, a veces pequeños, a veces grandes, por lo que si bien la condición de los transexuales es kármica (como literalmente todo en la vida de toda la gente), no significa que rompan una norma cósmica, simplemente cumplen con mostrar nuevas fronteras.

¿Afecta espiritualmente su transición? Sin duda, todo cambio lo hace, para bien o mal según la calidad de la decisión tomada, pero no es bueno, como lo hacen algunos maestritos, patologizar esa transición, toda persona deberá cambiar en la vida para crecer espiritualmente, si ese cambio es solo interno o si se refleja también en su cuerpo es algo que depende únicamente de las condiciones particulares de cada individuo.

Un tema, que se descuelga de toda la discusión sobre los derechos de los transexuales y que pocos han tomado en cuenta, no solo en el mundo espiritual sino también en el mundano, es que este debate, sus conclusiones e implicaciones llegará mucho más allá, estamos en el umbral de la transhumanización, ya se está viendo en los medios casos de edición genética para curar condiciones de salud, así también el uso de tecnologías que vinculan al sistema nervioso central que permiten volver a caminar a personas postradas por causa de accidentes que llevaron a daño neurológico, es decir, estamos en una época en que el cuerpo está siendo cada vez más profundamente cambiado por la ciencia, eventualmente incluso los cerebros podrán ser ampliados en sus capacidades, cual en “The ghost in the shell” tendremos humanos con implantes en su propio cerebro dándoles habilidades nunca antes vistas ¿Seguirán siendo humanos en esas condiciones? Ese debate seguramente va a tener en ambos lados los mismos argumentos que actualmente se usan para discutir la transexualidad, eso mismo llevado a nuestro tema ¿Los dañará o mejorará espiritualmente? En su momento deberemos descubrirlo.

En lo personal, creo que cada persona adulta tiene derecho absoluto sobre su cuerpo y su mente, puede y debe elegir que debe ser y me parece intolerable que otros le impongan una forma de ser que se ajuste a sus propias creencias, por lo que mientras cada uno pueda elegir libremente que hacer con su vida siempre habrá crecimiento espiritual.

Autor:
Andrés Villavicencio
Practicante de Magia
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