EFECTO ESPUMA

Mi título profesional es de químico, salido de una universidad tradicional y todo eso que se asocia con calidad, como sea, estudiar química da una visión particular de las cosas, al saber de qué están hechas y cómo eso afecta su comportamiento uno pasa por encima de muchos engaños en los que cae la gente.

Estaba en un curso, creo que inorgánica 2 o 3, ya no recuerdo bien, mi profesor, de apellido alemán tenía buenas historias, en una de ellas nos contó algo que pasó en una planta química; esta planta preparaba un shampoo que aparecía bastante en televisión, aunque actualmente no sé si se seguirá comercializando, sucede que en su proceso de preparación se usaba ácido sulfúrico, algo muy habitual en surfactantes, ya que haciéndolo reaccionar apropiadamente no solo no es peligroso sino que favorece su efecto desengrasante, pero, hubo un fallo y agregaron más del que debían y la mezcla, que debía ser azul se tornó verde, esto debido a que el ácido estaba corroyendo el reactor (de acero) agregando ión ferroso a la mezcla lo que provocaba ese color tan particular, el químico a cargo, al ver lo que sucedía hizo lo que cualquier en esa condición, agregó una sustancia para contrarrestar el exceso, lo que intensificó el color verde.

Para los que no lo saben, los reactores químicos de una planta son de miles de litros, por lo que perder esa partida hubiera significado una pérdida horrenda de dinero -despido seguro-, pero, analizaron el resultado y se hallaron que fuera del color verde eléctrico, muy notorio, no había nada que significara un peligro para los consumidores, así que decidieron poner a la venta la partida, bajo la etiqueta de “nueva fórmula”, lo que era cierto en alguna medida; resultó interesante que esta partida se vendió mejor de lo que el producto original nunca había alcanzado, así que ese accidente en la planta resultó en la modificación completa del marketing que se orientaba al shampoo verde que era mucho más requerido por el público.

No recuerdo si el mismo profesor que me hacía clases de inorgánica o el de procesos químicos nos contó otra historia, de los lavalozas, básicamente, casi todos los lavalozas son lo mismo, pero la diferencia está en cuanto espumante se agrega ¿Por qué? Porque el común de la dueña de casa cree que si el lavalozas genera más espuma es de mejor calidad, afirmación que de hecho es falsa, no tiene relación, pero como la espuma es visible, la gente en su candidez cree que es un factor de calidad, cuando en verdad es solo un agregado que no tiene mucho que ver con cuán efectivo sea para el lavado de la loza.

Un shampoo que de nueva fórmula tenía básicamente el color y los lavalozas que atraen al público generando más espuma son dos historias bastante conocidas entre químicos y que nos dan una idea de cómo las personas se dejan engañar por efectos visuales pero que nada afectan la calidad del producto, estoy seguro que debe haber docenas de historias más del mismo tipo, pero, en el ambiente esotérico eso también se ve.

Hay quienes generan espuma de diferentes formas, algunos, usando la estética dark para simular maldad, como lo mencioné en un artículo anterior, otros, hablando de un modo particular, modulando con esmero cada palabra dicha con gran parsimonia, para fingir ser como Vivian, el personaje de Angelica Houston en Las nieblas de Ávalon, otras personas cubiertas de joyas, para simular una riqueza producto de su trabajo, todo eso no es más que espuma.

La gente busca muchas veces a los ocultistas o brujos por su rareza, entre más apartados de lo estándar mejor, suponen que serán más poderosos, influenciados claro por el imaginario colectivo sobre la magia que muchas novelas y películas han presentado, pero también por un cierto morbo, ver si ese bicho raro en verdad tiene poder o si es solo un acto circense, spoiler alert… usualmente lo es.

Aunque incluso en cosas menos evidentes se ve el efecto espuma, me pasó muchas veces, en los tiempos en que participaba en rituales grupales el ver gente que comentaba lo “intensas que se sintieron las energías” o “las fuertes emociones que le gatilló”, etc. El problema en torno a esto es que no se trata de algo objetivo, no existe una forma de cuantificar la energía que se mueve en un ritual, no existe una unidad estándar, más aún, lo que para algunos es “fuerte e intenso” para otros es algo cotidiano, no todos tienen el mismo nivel de poder y lo que impresiona a uno es trivial para otro, pero la gente asume que participar de un ritual o de una terapia siempre le causará una sensación intensa y moverá algo tremendo en su interior.

No solo no es necesario que un ritual mueva montañas en su interior para ser efectivo, en la mayoría de los casos, no se necesita magia “poderosa” por mover muchas energías, sino “efectiva y eficiente”, es decir, que con un pequeño movimiento de energía se consiga el mismo resultado, la diferencia es que la primera usualmente quema mucho combustible, como un motor muy mal cuidado que dispersa más de lo que da los efectos requeridos y por esa dispersión es que se siente el efecto en otras áreas de la vida, como humo negro que sale de un tubo de escape, porque pega por todos lados, no solo en el blanco, es como matar moscas con un cañón, mientras que la segunda funciona con un mínimo esfuerzo afectando sólo aquello que se quiere cambiar pero sin tocar otras cosas que podrían resultar en daño colateral, pero claro, requiere un nivel de habilidad que la mayoría de los practicantes de magia no alcanza.

En las terapias complementarias se da igual, mucha gente vuelve con el terapeuta porque en su primer sesión tuvieron una fuerte catarsis, algo que incluso algunos provocan intencionadamente para ganarse al paciente, pero esa catarsis condiciona también el tratamiento, porque mientras siga sintiendo ese rush de energía y emociones el paciente seguirá asistiendo, pero al perderla, por ya no estar tan vulnerable a ella, seguramente dejará, “ya no lo necesito”, el problema de fondo de esta mecánica es que puede que el paciente siga teniendo temas que solucionar, pero como asoció la efectividad a las sensaciones intensas ya cree que se acabó todo; en lo personal prefiero evitar la catarsis, realizar procedimientos en que el paciente no note un cambio importante sino hasta mirar en forma retrospectiva, idealmente que los cambios surjan del paciente como un “decidí que debía cambiar tal cosa”, porque al final, el terapeuta sólo actúa como un puente que su paciente debe cruzar, pero no es el verdadero responsable de la mejora, esa mejora proviene de las decisiones del paciente y sólo él es responsable del cambio positivo.

También podemos ver efecto espuma en las variantes de distintas técnicas, todos sabemos que el reiki viene del japonés Mikao Usui quien lo estandarizó, del cual provienen todos los linajes actuales, pero, notará que encuentra cosas como “reiki con cristales” o “reiki con delfines” o “reiki arcturiano”, así como 500 variantes más con nombres altisonantes; por otra parte, la radiestesia es una técnica usada desde la antigüedad, pero ahora encontramos otras tantas variaciones como el “péndulo hebreo”, “Péndulo hebreo cabalistico”, etc. ¿A qué se debe la aparición de tantas variantes? No es a la necesidad de mejores técnicas, es porque se necesita competir con los otros que ofrecen el mismo servicio, así que le echan espuma para que luzca más complejo, más místico, más espiritual, obviamente todo canalizado o basado en fuentes antiguas que extrañamente nunca citan con precisión, en resumen: “échele espumante, que hay que pagar las cuentas con estos incautos.”

El efecto espuma, esa tendencia a usar lo visible, los resultados aparentes y las catarsis intensas son banderas rojas en la práctica de la magia y las terapias energéticas, si alguien está usando las energías adecuadamente, cualquiera sea el método que aplique, usted no debería sentirlo sino hasta que el cambio real se ha concretado, excepto claro en casos muy contados, pero como siempre recuerdo de esa viñeta de Alberto Montt “nueve de cada diez personas creen que son una de cada diez”, es decir, todos creen que su situación fue particular y que en su caso si tenía razón de pasar eso, pues no, probablemente en su caso tampoco, cuestióneselo, tal vez descubra que aunque había mucha espuma, el lavalozas no era muy bueno.

Autor:
Andrés Villavicencio
Practicante de Magia
senderodelamagia.blogspot.com